As Pontes acogerá tres sesiones para aprender a construir un «relato territorial» en torno al carbón y la energía, dentro de un proyecto que incluye formación, diagnósticos, experiencias turísticas, comunicación y comercialización

La Transición Justa continúa buscando nuevas fórmulas para revitalizar los territorios afectados por el cierre del carbón. La última pasa por convertir precisamente ese pasado industrial en atractivo turístico.

El Instituto para la Transición Justa, a través de la Fundación Ciudad de la Energía (CIUDEN), impulsa la Red de Destinos Turísticos del Carbón, una iniciativa que reúne inicialmente a As Pontes, las comarcas mineras de Asturias y las provincias de León, Teruel y Córdoba. El presupuesto anunciado por el Ministerio para el proyecto es de casi 144.000 euros, aportados por CIUDEN, y su duración inicial es de 18 meses.

Conviene dejarlo claro desde el principio: los 144.000 euros no corresponden exclusivamente a As Pontes, sino al conjunto de los cinco territorios. Tampoco existe en la documentación publicada un reparto que permita saber cuánto de esa cantidad se gastará específicamente en el municipio pontés.

Lo que sí sabemos es para qué servirá el dinero.

La iniciativa incluye identificación de recursos turísticos, diagnósticos, formación y capacitación de agentes locales, diseño y prueba de experiencias turísticas, creación de una marca común, comunicación, marketing y comercialización. Los contratos formalizados para la asesoría técnica y la creación de marca fueron adjudicados por 84.563,20 y 34.234,20 euros respectivamente, sin IVA; aproximadamente 143.745 euros con impuestos entre ambos.

O dicho de otra manera: después del carbón llega el branding.

As Pontes necesita un «relato territorial»

El programa aterriza ahora físicamente en As Pontes.

Los gestores locales están convocados a tres sesiones, previstas para los días 29 de septiembre, 6 y 13 de octubre. Y el contenido elegido para el municipio tiene una formulación especialmente sugerente.

Según explica el MITECO, la formación se centrará en la construcción de un «relato territorial que conecte la historia del carbón y de la energía con el paisaje, la transformación del territorio y las nuevas oportunidades vinculadas al turismo».

As Pontes necesita, por tanto, un relato.

Durante décadas el relato era bastante fácil de entender: había una mina gigantesca, una enorme central térmica, miles de trabajadores directa o indirectamente vinculados a ella y una producción eléctrica que convirtió al municipio en uno de los grandes centros energéticos de España.

Eso se explicaba sin PowerPoint.

Ahora las cosas son más sofisticadas.

Hay que identificar recursos, capacitar actores locales, construir experiencias, generar una identidad común y aprender a comercializar el pasado industrial.

Primero producíamos electricidad.

Ahora produciremos relatos sobre cuando producíamos electricidad.

Es progreso semántico.

El pequeño problema del patrimonio industrial

La apuesta por el turismo industrial no tiene nada de absurda en sí misma. Existen multitud de antiguos complejos mineros, siderúrgicos o energéticos europeos convertidos en museos, rutas y atracciones que reciben miles de visitantes.

La particularidad de As Pontes está en el calendario.

El próximo 29 de septiembre comienza la formación destinada a poner en valor turístico su legado industrial.

El pasado 30 de julio, apenas dos meses antes, fueron demolidas las cuatro torres de refrigeración de la central térmica, cuatro estructuras de 99 metros de altura y unas 45.000 toneladas en conjunto que habían definido durante décadas el paisaje pontés.

La secuencia tiene cierta belleza administrativa:

30 de julio: desaparecen las cuatro torres.

29 de septiembre: comenzamos a aprender a construir el relato turístico del paisaje industrial.

Puede parecer contradictorio.

Probablemente sea porque todavía no hemos hecho el curso.

Además, antes de la demolición diferentes colectivos reclamaron la conservación de elementos de la antigua central por su valor histórico, tecnológico, paisajístico y cultural.

Finalmente, las torres desaparecieron.

Pero tranquilos: queda la memoria.

Y para la memoria habrá marca.

Una red para transformar el carbón en experiencia

Según el Ministerio, el objetivo de la Red de Destinos Turísticos del Carbón es transformar el patrimonio minero-industrial en un activo cultural y turístico, favorecer la diversificación económica y generar nuevas oportunidades en las zonas afectadas por el cierre de las actividades extractivas y energéticas.

El planteamiento incluye localizar los recursos de cada territorio, identificar operadores turísticos y agentes locales, formarlos, diseñar experiencias piloto y, posteriormente, poner en marcha su promoción y comercialización.

Todo ello requiere consultoría.

Y marketing.

Y una marca.

Porque una antigua comarca minera sin mina todavía puede sobrevivir.

Lo verdaderamente preocupante sería una antigua comarca minera sin logotipo.

La documentación de contratación resulta bastante ilustrativa. La propia clasificación del expediente incluye servicios de consultoría de proyectos, asistencia técnica, apoyo técnico, consultoría de marketing y preparación de manuales de formación.

No estamos, por tanto, ante una inversión destinada a levantar una infraestructura turística concreta en As Pontes.

Estamos ante la creación de la estructura necesaria para estudiar, formar, diseñar, comunicar y vender turísticamente aquello que ya existe.

O aquello que todavía exista cuando acabemos el diagnóstico.

Curiosamente, en Córdoba conservan primero y promocionan después

Existe además un contraste interesante dentro de la propia red.

En Peñarroya-Pueblonuevo, Córdoba, el mismo Instituto para la Transición Justa anunció este verano cuatro millones de euros para restaurar el Cerco Industrial, precisamente con la intención de recuperar patrimonio industrial y posteriormente incorporarlo a esta Red de Destinos Turísticos del Carbón.

Es una estrategia bastante tradicional:

primero conservas el patrimonio.

Después llevas turistas a verlo.

En As Pontes estamos explorando una metodología quizá más vanguardista.

Demolimos una parte de los elementos más reconocibles.

Después hacemos un curso sobre cómo poner en valor el patrimonio.

Y finalmente construimos el relato.

No podrán decir que copiamos modelos ajenos.

De la central térmica a la economía del relato

Puede que el proyecto funcione.

Puede que consiga atraer visitantes interesados en la historia industrial de As Pontes, que genere consumo en la hostelería, cree nuevas actividades empresariales y ayude a conservar lo que todavía permanece del pasado energético del municipio.

Precisamente por eso, cuando terminen los 18 meses de proyecto será interesante comprobar los resultados en términos bastante menos abstractos que «sinergias», «identidad territorial» o «experiencias».

Cuántos turistas llegaron.

Cuánto dinero dejaron.

Cuántas empresas participaron.

Cuántos puestos de trabajo se crearon.

Y qué patrimonio industrial quedó finalmente para enseñarles.

Porque tras décadas produciendo millones de megavatios, As Pontes parece entrar en una fase económica mucho más compleja.

Antes había carbón, trabajadores, una mina y una central.

Ahora tendremos diagnósticos, capacitación, experiencias piloto, marketing, marca, comercialización y, naturalmente, un relato territorial.

Las torres ya no están.

Pero al menos podremos explicar muy bien dónde estaban.

 

Fuentes: MITECO, CIUDEN y la Plataforma de Contratación del Sector Público y Diario de Ferrol