La batalla por el Parque de Carbones.
Seguramente, de este pasado mes de marzo, la noticia más relevante y triste para As Pontes haya sido el levantamiento por la Consellería de Cultura —Resolución de 24 de marzo— de la paralización en la demolición del Parque de Carbones.
Es cierto que, en agosto de 2024, en la constitución de la Plataforma para la defensa del patrimonio industrial de As Pontes, el tema central era la conservación de la Chimenea y que al mismo se dedicaron inicialmente todos los esfuerzos e incluso la recogida de firmas tuvo ese objetivo como razón de ser. Y esto fue así, a mi juicio, más por razones de urgencia y del extraordinario poder simbólico de la propia Chimenea que por falta de convicción. Lo cierto es que, vista la favorable situación del expediente de la Chimenea-de inminente aprobación en el Consello de la Xunta- hasta la tercera semana de octubre de 2025, no se planteó formalmente en la Plataforma la iniciativa en pro de la defensa del Parque de Carbones.
Allí a finales de octubre del 2025 todos estuvimos de acuerdo en solicitar de la Consellería su declaración como BIC y únicamente se expuso la duda de quién se ocuparía de redactar la petición, para lo cual yo mismo me ofrecí. La asamblea fue, pues, un jueves y el lunes siguiente por la mañana, ya en la última semana de octubre, entregué el documento al entonces coordinador de la Plataforma para su envío a la Conselleria.
Pasó todo el mes de noviembre de 2025 y la solicitud permanecía aún sin ser presentada en la Conselleria por e entonces coordinador del colectivo. La sospecha de que pudiese estarse retrasando deliberadamente hizo que Vicente Castro Bellas y yo, el 15 de diciembre, por precaución, la presentásemos personalmente y como vecinos de As Pontes sin hacer ningún tipo de comentario al respecto ni en la Plataforma ni en ningún otro medio. El día 7 de enero, más de dos meses después de su redacción, es finalmente presentada por la Plataforma en la Conselleria la petición de protección del Parque de Carbones sin que nadie nunca aún hoy nos haya dado las razones del retraso.
El día 15 de enero de 2026, en nombre de Amigos de As Pontes, dirigí una carta al presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, solicitando su intervención para la incoación de un expediente para la declaración como BIC del Parque de Carbones.
Una demolición apresurada.
Desatada ya la alarma, el día 27 de enero de 2026, más de un año antes de lo previsto en el cronograma del proyecto de demolición y con un procedimiento distinto, Endesa inicia la destrucción de los primeros arcos del Parque de Carbones. Todo parece indicar que tienen prisa.
Desde la Plataforma se fuerza una reunión con Valentín -que se celebra en el salón de plenos -con la intención de que paralice la demolición. La reunión concluye con la manifestación del alcalde de que sí lo hará.
Las piruetas de Valentín.
El decreto de paralización de la demolición es conocido dos días después y en el mismo se argumenta como motivo “razones climatológicas”, algo que ni sirve al fin perseguido ni por su carácter casi infantil deja en buen lugar al alcalde. Al decreto de paralización se incorpora, no obstante, un informe de la arquitecta en el que se ponen de manifiesto alteraciones “sustanciales” entre el proyecto licenciado y las obras ejecutadas, lo que permite abrir un nuevo frente, esta vez urbanístico, para intentar la paralización que, tras una asamblea urgente, es solicitada de inmediato por la Plataforma.
En este momento se produce la extraña dimisión del coordinador del colectivo que incluso manifiesta su voluntad de convocar una asamblea para disolver la Plataforma. Una actuación errática que es observada por todos con asombro y preocupación.
A partir de la dimisión del antiguo coordinador y de acuerdo con las directrices de la asamblea presento en nombre de la Plataforma dos escritos ante el ayuntamiento en los que utilizó el término “presidente provisional” término que circunstancialmente mencionó en el acto de Vox celebrado el día 3 de marzo con el parlamentario José María Figaredo en la Casa Dopeso. Tal mención publicada en el Progreso desata la ira del dimitido coordinador y del representante del BNG en la Plataforma e incluso este último solicita una asamblea extraordinaria y urgente de la Plataforma para tratar el asunto una petición de la que nadie hace ni puto caso. La situación no obstante dejo claro para mí que allí ya no había nada más que hacer de utilidad para As Pontes.
Al tiempo el día 2 de marzo-justo el día anterior a la llegada de José María Figaredo- la Conselleria había paralizado una demolición que en aquel momento aún no alcanzaba la mitad de la superficie. El tiempo de interrupción establecido era de 15 días para estudiar, según la propia resolución, si se daban las circunstancias para el inicio del expediente de protección de la edificación.
Transcurren los quince días y durante un tiempo todos en As Pontes tuvimos la esperanza de que se reconduciría la situación, aunque el silencio de la Conselleria durante dos meses y la apresurada demolición hacían pensar que, como siempre ocurrió en el municipio, también esta vez la Xunta y Endesa irían de la mano.
La Xunta autoriza la destrucción.
El 24 de marzo es levantada por la Conselleria de Cultura la paralización en base a unos falaces argumentos que voy a comentar.
Argumento primero.
“Falta de catalogación ou protección patrimonial previa. A estrutura non figura en catálogos de patrimonio cultural nin suscitou recoñecemento desde a aprobación das Normas Subsidiarias de As Pontes en 1985”.
Sobre esto hay que decir que el Parque de Carbones fue construido en 1981-1982 y la primera ley de patrimonio histórico aprobada en España fue la Ley 16/1985 y en Galicia a su vez la Ley 8/1995, por lo que resulta bastante difícil que las Normas Subsidiarias de As Pontes, aprobadas en diciembre de 1985, pudieran incluir consideración alguna sobre el Parque de Carbones pues tal concepto de patrimonio industrial era prácticamente desconocido en ese momento. La Conselleria de Cultura, tuvo tiempo, es a quien corresponde y debería, de tener conocimiento de la existencia y valores de la extraordinaria edificación y no puede ahora cuarenta años después convertir en argumento ni justificación para su destrucción lo que en el fondo es desidia en el ejercicio de sus funciones.
Argumento segundo.
“Ausencia de respaldo institucional local. A comunidade local está representada formal e políticamente polo concello das Pontes de García Rodríguez, do cal non existe ningún pronunciamento formal a favor da declaración BIC nin ningún compromiso de financiamento, xestión ou reutilización da estrutura”.
Resulta evidente que el hecho se ha producido y la corporación no estuvo a la altura. Pero eso ocurrió en As Pontes y básicamente ocurre o puede ocurrir en cualquier pequeño pueblo, especialmente si en él está implantada una gran empresa. Y esto es así básicamente por varias razones: la primera, por la falta absoluta de sensibilidad cultural de los corporativos; la segunda, por la corrupción económica o psicológica en relación aquí con la propia empresa, pues en As Pontes tradicionalmente los corporativos se sienten intimidados cuando se encuentran con un directivo de Endesa y les gusta sentirse halagados por ellos. Y la tercera, por la completa ausencia en el poder municipal de recursos intelectuales para abordar el uso y la gestión futura de una estructura de ese nivel.
En consecuencia, también aquí podríamos decir, como en el punto anterior, que la administración debería, en el ejercicio cabal de sus funciones, haber suplido esas lógicas carencias locales, pero mi experiencia me dice que a la administración autonómica le ocurre lo mismo que a la local en relación con Endesa. Yo lo viví y puedo asegurarlo.
Argumento tercero.
“Singularidade tipolóxica insuficiente para xustificar a protección máxima”.
Este argumento es atrevido por la mala fe y la manipulación de la resolución que pone en evidencia. Se añade incluso que
“existen exemplos de maiores dimensións en países próximos como Francia e noutras rexións do mundo”.
Y es lisa y llanamente falso.
En Francia hay dos parques de carbón cubiertos: el de Cordemais y el de Saint-Avold. Pues bien, estos parques, como en general los de toda Europa, son del tipo “domo”, es decir, cúpulas con un diámetro —los mayores— de entre 150-200 metros. Es decir, no existe un solo parque de carbones cubierto en Francia que tan siquiera alcance la tercera parte de la superficie del de As Pontes. El único espacio diáfano cubierto que existe en Francia con un tamaño superior —es el mayor del mundo— a nuestro Parque de Carbones es el hangar de Airbus en Lagardière, que seguramente es el que les suena a estos “pumpidos”.
Argumento cuarto.
“Perda de singularidade tipolóxica (funcionalidade industrial) co cambio de uso”.
En realidad, esto no puede considerarse un argumento válido para ningún elemento patrimonial. La preservación suele acompañar siempre a la pérdida de la antigua funcionalidad, pues cuando esta existe no hay que buscar más motivos que el propio uso para esa preservación. Es algo obvio. Al castillo de La Mota hubo que buscarle usos alternativos cuando dejó de tener valor militar, y así pasa con hangares recuperados para parques de atracciones en Alemania, centrales térmicas convertidas en locales cívicos, torres de refrigeración en Italia convertidas en auditorios o el horno nº 1 de Altos Hornos de Vizcaya convertido en icono industrial de la ría de Bilbao.
En este caso, además, cualquier uso alternativo es mucho más fácil que en otro tipo de edificaciones teniendo en cuenta que estamos hablando de una cobertura que puede albergar multitud de usos sin prácticamente limitación alguna.
¿A quién pretenden convencer entonces con razonamientos como este?
Argumento quinto.
“Viabilidade económica de posibles novos usos do parque de carbóns”.
Aquí se llega a una conclusión curiosa:
“Estas características fan deste ámbito unha localización especialmente adecuada para a implantación de novas actividades industriais ou loxísticas, e constitúe unha das principais posibilidades que dispón Galicia para a implantación de novas actividades industriais de media e alta envergadura”.
Tal conclusión es rocambolesca, pues resulta ahora que la parcela es para la Conselleria de Cultura maravillosa no solo para el futuro de As Pontes, sino el de Galicia, y simplemente tiene un problema: le sobra la cubierta. Y el razonamiento que ya resulta anacrónico sorprende aún más referido a una parcela al sur del Eume completamente aislada, en un pueblo donde en la zona de Enfersa la propia Endesa tiene más de doscientos mil metros cuadrados de suelo industrial completamente urbanizado -que está vendiendo al mejor postor-y en un municipio que dispone a su vez de más de un millón de metros cuadrados sin urbanizar en Penapurreira perfectamente comunicados con la autovía.
Por otro lado, sorprende que la Conselleria de Cultura se introduzca- como en este caso hace- en ámbitos tan completamente al margen de su competencia como la proyección industrial futura de As Pontes y Galicia. Todo hace pensar que este falaz argumento fue “aportado” generosamente por Endesa, pues es el mismo que inicialmente —ahora ya no— utilizaba Valentín en defensa de la demolición de la Chimenea.
Argumento sexto.
“Estado de deterioro estrutural significativo”. “Ademais, compre sinalar que un sector da estrutura, seis dos dezaseis arcos, xa foi demolido con anterioridade á paralización das obras, téndose alterado xa a súa configuración orixinal”.
El 15 de diciembre la Xunta recibió la primera solicitud y el 7 de enero la segunda en defensa del Parque de Carbones y no dio paso alguno hasta el 2 de marzo. Parece pues evidente que se esperó a que Endesa iniciase apresuradamente la demolición el 27 de enero para que de ese modo pudiese esgrimirse este argumento, el mismo que, curiosamente, alguien -cuya actitud nunca estuvo clara- esgrimió dentro de la propia Plataforma cuando aún no existía pronunciamiento oficial alguno.
Argumento séptimo.
“Inviabilidade técnica e económica da rehabilitación”.
Esta justificación está por completo al margen de la mínima racionalidad. Habla de costes de mantenimiento y rehabilitación que ni documenta ni justifica sin tener en cuenta, ni tan siquiera considerar, que cualquier actividad económica siempre sería susceptible de producir ingresos. Esta es sin duda una argumentación impostada con toda seguridad por Endesa pues los funcionarios informantes carecen de la mínima cualificación técnica necesaria para afirmar lo que afirman.
Contrastan no obstante estas valoraciones viniendo de quienes patrocinaron y cargan sobre la economía de todos los gallegos un mamotreto de escasa y dudosa utilidad como el Gaias, que hace quince años ya costó 300 millones de euros y hoy nos cuesta unos 15 millones anuales por su mantenimiento.
El último salto al vacío de Valentín.
Levantada finalmente el 24 de marzo la paralización de la demolición por la Conselleria de Cultura, la Plataforma solicitó del alcalde-redacté yo mismo el escrito sustituyendo el termino presidente provisional por el de representante para no herir sensibilidades – que, en base al informe de la arquitecta realizado para fundamentar la pirueta de la climatología, decretase la paralización por razones urbanísticas.
Y de nuevo Valentín volvió a sorprendernos con un segundo quiebro esta vez manifestando que el informe de la arquitecta que valió para la paralización climatológica no valía ahora para realizar la paralización urbanística y era necesario realizar un nuevo informe que, además, estuviese avalado por un ingeniero, pues el tema -según él- desbordaba ahora la competencia de un arquitecto. En resumen, para dar la licencia de demolición del complejo sirvió un arquitecto; para la pirueta climatológica, también; y para la paralización tiene que hacerse otro, pero acompañado de un ingeniero. Eres un auténtico equilibrista Valentín. Pero As Pontes, te equivocas, no es un circo.
Todo parece indicar que de nuevo estas buscando un retraso que permita la demolición completa del Parque de Carbones. Reflexiona Valentín y haz lo que a un alcalde corresponde hacer: defender los intereses y la memoria de su pueblo. En tus manos está, no queda ya demasiado tiempo y si no lo haces, te lo aseguro, la historia no va a perdonarte.
Epílogo.
Y en lo que a mí respecta, doy por terminado el trabajo. Hice lo que pude por defender la Chimenea y el Parque de Carbones entendiendo que era lo mejor y más conveniente para el futuro del municipio. Lo hice entre la inconsciencia, la ignorancia, la malicia y la corrupción de algunos, pero también la comprensión y el apoyo de una gran mayoría que tengo que agradecer y agradezco.
Y lo hice además por una única razón: soy de As Pontes.
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