Sería una osadía por mi parte pretender dar una lección a nadie sobre como pensar o razonar ante cualquier acontecimiento que se nos presente.

No se asusten. Esto no va a ocurrir pues siendo todos seres racionales no necesitan para nada de mi opinión pues todos sabemos utilizar esas capacidades, siempre y cuando éstas no estén contaminadas por el fanatismo, el odio o ideologías sectarias.

Por eso, en esta pequeña reflexión, voy a referirme solo a aquellas personas de pensamiento limpio que, por comodidad, por pasar desapercibidos o por no incomodar, dejan de pensar o razonar permitiendo que los medios de comunicación (TV y periódicos) piensen y razonen por ellos.

Viene esto al caso porque hace unos días hablando yo con un amigo sobre el tema de la emigración, este me llamó la atención porque yo la denominaba “emigración” y no “migración” como desde hace unos años viene siendo señalada en todos los medios oficiales o medios de comunicación importantes.

Mi respuesta fue rápida porque, en toda mi vida, independientemente de que, al parecer, puedan utilizarse las dos acepciones siempre había oído que, cuando un ser humano tenía que abandonar su país de origen para establecerse en otro para trabajar o lo que fuese, era un “emigrante” y el adjetivo “migración” se refería al desplazamiento de las aves. Sin embargo, esta última es ahora utilizada, machaconamente para todo movimiento de seres humanos de un país a otro, sobre todo para la emigración africana.

Pues bien, si pensamos que la mayoría de los seres humanos tenemos que trabajar para sobrevivir, lo cual nos deja poco tiempo para pensar y razonar, mientras que hay otros muchos donde su trabajo consiste en pensar por nosotros (y no siempre con buenas intenciones, como podemos apreciar) para decirnos como tenemos que pensar y razonar, no estaría de más y tampoco se necesita mucho tiempo para hacerlo nosotros y asi darnos cuenta de quien pretende engañarnos y quien no.

Si con la palabra “migrante” quieren imponer su aplicación al desplazamiento de seres humanos, podríamos preguntarnos algo tan sencillo como

¿Por qué ese empeño, cuando la palabra y las denominaciones tienen una importancia extraordinaria, sobre todo en las planificaciones sociales? Preferentemente en todas aquellas que presentan ciertos tintes maquiavélicos.

Asociemos todo eso con esa intención (ya descubierta afortunadamente) de invadir Europa con una emigración descontrolada llamándole, precisamente, migración, cuando ésta se refiere a las aves que pasan sus estaciones del año en distintos países o incluso continentes, pero si estos movimientos son de seres humanos, siempre lo denominamos como emigración.

Alguno dirá ¿Qué más da?

Pues no da lo mismo porque esas élites y gobiernos corruptos y estúpidos que las siguen, pretenden que el ser humano, sea como las aves, no reconociéndose como miembro de una comunidad, país o nación sin identidad alguna, siendo así más manipulable evidentemente y como primer paso, se cambia el significado de la palabra y a partir de ahí, la acción que ésta representa, deja de tener sentido.

Las palabras y denominaciones tienen mucha importancia, unas sirven para edulcorar una actividad y otras para ir introduciendo un proyecto, muchas veces, poco confesable.

Veamos algunos ejemplos:

“Daños colaterales”. MUERTES

“Recargo complementario temporal de solidaridad”. SUBIDA DE IMPUESTOS

“Técnicas de interrogatorio mejoradas”. TORTURA

“Interrupción del embarazo”. ABORTO (algo que se interrumpe, se reanuda una vez superada la causa de la interrupción, por lo tanto, aquí no hay tal interrupción sino eliminación definitiva, o sea aborto y punto.

“Desaceleración”. CRISIS ECONÓMICA.

“Neutralizar el objetivo”. MATAR O ELIMINAR A UNA PERSONA.

“Eutanasia”. A VECES USADA ESTA PALABRA PARA CUBRIR HOMICIDIOS O PRESIONES SOBRE ENFERMOS VULNERABLES.

“Tratamiento especial” (Sonderbehandlung) EJECUCIÓN SUMARIA O ENVIO A LA CAMARA DE GAS.

Hay muchos más ejemplos que se pueden consultar sin problemas pues no son creaciones mías y las menciono aquí para demostrar que el lenguaje también se puede utilizar para hacer más digerible las malas intenciones de quienes las promueven. Creo que Goebbels sabia algo de esto

Veamos quienes utilizan esas denominaciones para ocultar proyectos poco claros y con mucha “letra pequeña” (como diría aquel) y quienes no.

Siendo así creo que pensar y razonar no hace daño y además nos permite saber (aunque a veces no nos sirva de mucho) de que jugamos en este campo.

Bernardo Valiño