La escasa asistencia al acto convocado desde la alcaldía para guardar un minuto de silencio por Gaza —con apenas una veintena de personas, entre ellas el propio alcalde, miembros del grupo de gobierno, algunos funcionarios y un matrimonio de origen árabe— revela con claridad el nulo interés que esta iniciativa despertó entre la ciudadanía de As Pontes.

Resulta improcedente que, sin consulta ni participación vecinal, se utilice el nombre de todo un municipio para respaldar públicamente una causa política e internacional que, más allá de la sensibilidad personal de cada cual, no forma parte de las prioridades ni de las preocupaciones inmediatas de nuestros vecinos. Los ponteses tenemos problemas urgentes y propios —económicos, sociales, culturales y de futuro— que exigen la plena dedicación de nuestro gobierno local, no gestos simbólicos desconectados de la realidad cotidiana del municipio.

La nula participación popular en esta convocatoria debería servir como llamada de atención: no se puede forzar a la sociedad a asumir como propias agendas externas que nada tienen que ver con los intereses de As Pontes y que carecen de la información completa e imparcial en la que sustentarse y tan solo buscan el inmoral uso político de  la desgracia que hoy arruina las vidas de palestinos e israelíes.