Las declaraciones de Valentín al diario ABC el pasado 25 de octubre han provocado un terremoto político y emocional en el municipio. Lejos de aportar claridad o esperanza, sus palabras han abierto una nueva grieta entre su discurso y la realidad cotidiana de un pueblo que ya ha aprendido a leer entre líneas los mensajes de su regidor. Cuando Valentín González Formoso, además de alcalde, presidente de la Diputación de A Coruña y líder del PSOE gallego, afirma que “ya no nos queda nada en ningún polígono” y que “estamos en un mínimo histórico de paro”, la pregunta se impone: ¿de qué As Pontes estás hablando Valentín?
Porque la realidad no coincide con la pintura idílica que nos pretendes mostrar. En diecisiete años de mandato no has ejecutado ni un solo metro cuadrado de nuevo suelo industrial. No puede haberlo. Porque la ausencia de espacios productivos no es una casualidad: es el resultado directo de una política inerte, carente de visión estratégica. Y mientras tanto, el supuesto “pleno empleo” del que presumes contrasta con una juventud que emigra de As Pontes masivamente por falta de oportunidades y con una población que sobrevive en la precariedad. Llamar a eso “bonanza económica” no es optimismo: es una broma macabra.
Aún más desconcertante resulta tu queja contra “las políticas que no tienen en cuenta a la gente de los territorios” o tu crítica a “una manera de entender la política basada en eslóganes desde Madrid”. Olvidas Valentín, o pretendes que olvidemos, que tú mismo formas parte muy importante de ese engranaje político que denuncias. No eres un espectador impotente, sino un protagonista con poder real, con responsabilidad directa en esas decisiones. Culpar a otros de lo que uno dirige no es valentía: es cobardía política.
La incoherencia se acentúa cuando dices observar con nostalgia la Chimenea y afirmas mirarla con emoción, como símbolo de estabilidad y progreso cuando fuiste tú quien alentó la recogida de firmas para su demolición. ¿De qué melancolía puedes hablar entonces Valentín?
Respecto al proyecto de Sentury Tire, dices “no saber en qué punto está” cuando es conocido por todos que la inversión ya se ha marchado a Marruecos. Seguir alimentando falsas esperanzas es Valentín un acto de irresponsabilidad que solo agrava la desconfianza ciudadana.
Tu reflexión sobre la “falta de estrategia energética” completa el círculo de la incongruencia. El cierre de la central térmica no fue una catástrofe natural, sino una decisión política del propio Gobierno socialista, asumida sin la más mínima crítica por ti pues las manifestaciones impulsadas desde el Concello no pedían mantener la central abierta, sino una “transición justa” que hoy tú mismo calificas de injusta. Todo, absolutamente todo, puro teatro político.
Y cuando hablas resignado sobre el fracaso del proyecto de Altri, diciendo que “hay que asumirlo”, demuestras la pérdida total de impulso y liderazgo. Un alcalde no puede asumir sin más la derrota cuando As Pontes tiene argumentos sólidos para albergar una industria de celulosa y papel —ya en 1990 la consultora finlandesa Jaakko Pöyry lo avaló—, y no puede ni debe amparar en la resignación su falta de convicción y su pasividad política. Sino es Altri, será Ence y sino otra, pero estamos en el centro de la producción maderera de Galicia y eso junto con el agua disponible forma parte esencial de nuestro futuro industrial.
Hoy, Valentín, te enfrentas a un juicio silencioso, pero implacable: el de su propio pueblo. Muchos vecinos ya no ven en ti al líder que fue, sino a un político que no cumple lo que promete, que evita decir lo que piensa y que actúa guiado más por la conveniencia política y personal que por la convicción. Esa es la realidad.
Por eso, tus lágrimas no son por la Chimenea, ni por la central, ni por el pueblo. Nada de eso es cierto, son por un liderazgo que se desvanece y una credibilidad que, como el humo de la vieja térmica, se ha disipado.
Autor: Aquilino Meizoso Carballo
Artículo/entrevista ABC: https://amigosdeaspontes.org/valentin-gonzalez-formoso-si-la-central-de-as-pontes-hubiera-estado-activa-no-habria-habido-apagon/
Valentín, segundo o artigo, é un político atrapado entre o seu pasado localista como nos vendeu e o seu presente institucional de alto standing, xa case non sabe por donde se entra no pobo, discurso nostálxico e autocompraciente busca aparentar proximidade mentres oculta a súa inacción. Reivindica símbolos como a cheminea que el mesmo tapou os ollos cando se decidiu derrubar e presume cifras de emprego que non reflicten a precariedade nin a perda do tecido industrial de As Pontes. De líder próximo pasou a político de manual: máis preocupado por manter unha narrativa conveniente que por asumir responsabilidades ou xerar solucións reais. En poucas palabras,non existe xestión, existe moita prensa comprada e subvenciones como si os cartos nacerán no caixon