La miel de brezo de As Pontes conquista paladares hasta en Qatar. Lo hace de la mano de Jorge Sunderland, un piloto mexicano que hace unos años compró y rehabilitó una casa en O Freixo junto a su mujer, Grisel Kuri, desde la que empezaron a interesarse por el mundo apícola y a producir su propio producto.

Es ese dulce manjar el que presentaron a una feria internacional en Doha, donde residen actualmente por cuestiones laborales —Jorge volvió a volar después de un parón por el covid—, y que se llevó las alabanzas de los organizadores.

«Este año salió una cosecha espectacular», confirma Jorge, que fue uno de los 198 expositores -solo había otro europeo procedente de Francia– de un festival que organiza «el propio Ministerio de Agricultura del país con el afán de exhibir y darle la oportunidad a los visitantes de probar un gran número de mieles que vienen fundamentalmente del sur de Asia».

«Nosotros nunca fallamos, ya llevamos cinco años asistiendo. Además de encontrarnos con productos muy interesantes, también participan médicos del sultanato de Omán que ofrecen sus servicios de medicina apícola. Utilizan desde la cera y la miel al propio veneno para tratar problemas alérgicos o de artritis«, explica sobre los usos Jorge a miles de kilómetros, mientras también da detalles sobre sus gustos.

«A mi queridísima Casa do Mel de Goente» por su labor. «Son nuestros impulsores, guías, maestros y amigos. Sin ellos, esto que se volvió nuestra pasión, no existiría como tal», afirma

Regreso próximo

Jorge y Grisel volvieron a Asia por cuestiones laborales. «Daba por hecho que no volvería a volar después del parón del covid, pero finalmente tuvimos que regresar hace ya cuatro años», explica el piloto, horas después de regresar de San Francisco, y apenas unos meses del merecido retiro después de casi cuatro décadas surcando los cielos.

El Progreso