El pleno ordinario del 10 de septiembre en As Pontes pasó a la historia municipal por un hecho inédito: la expulsión del concejal del BNG, Francisco Da Silva, tras reproducir por la megafonía del salón una grabación privada de un representante de la empresa Valoriza —responsable de la limpieza viaria— en la que se escuchaban comentarios despectivos hacia miembros de la corporación.

El incidente tuvo lugar en el turno de ruegos y preguntas. Pese a las advertencias del alcalde, Valentín González, que recordó en varias ocasiones la ilegalidad de difundir una grabación privada en ese contexto, el edil nacionalista persistió en su intervención. Finalmente, tras tres llamadas al orden ignoradas, el regidor ordenó su expulsión.

La decisión, inédita en la democracia local, dejó una fuerte impresión en los asistentes y marcó un antes y un después en la política municipal de As Pontes. Lo que parecía un pleno de trámite acabó convertido en una jornada de máxima tensión institucional.