El secretario general del grupo parlamentario de Vox, José María Figaredo, visitó este martes As Pontes, donde en un acto celebrado en el sótano de la Casa Dopeso, al que acudieron un buen número de vecinos y simpatizantes, calificó el desmantelamiento de la térmica de «desastre de proporciones bíblicas».

«En As Pontes sois muy grandes para bien, en términos de esperanza, pero también sois muy grandes para mal», expresó, señalando que lo que se está haciendo con la instalación «es un ejemplo perfecto de lo que no se debería repetir nunca jamás en ningún sitio de España».

Durante su exposición, en la que estuvo acompañado por Aquilino Meizoso, simpatizante de Vox, exalcalde y el nuevo presidente de la Plataforma en Defensa do Patrimonio Industrial —según dijo, y tras la dimisión de Miño Guerreiro—, y por Manuel Fuentes, presidente de Vox en A Coruña, insistió en la idea de que As Pontes es «un ejemplo muy grande de la catástrofe que se nos viene encima», poniendo el acento en la inusual agilidad del Gobierno «para destruir esta y otras centrales».

Tiempos

«Construir una térmica son diez años; una nuclear, 15, y un embalse, hasta 20. Son procesos complicadísimos. Y han sido capaces de decidir, diseñar, licitar y ejecutar un plan de demolición en un lapso inferior a cinco años. Lo nunca visto», afirmó José María Figaredo, criticando además «las mentiras» sobre las iniciativas industriales que se anunciaron y que «no llegan».

«Va a venir una empresa china de baterías, pero qué va. Va a venir una planta fotovoltaica que va a producir hidrógeno verde. No está, no hay nada. Han lanzado una cantidad de señuelos tremenda. Tampoco nunca vista», añadió el miembro de Vox, invitando a los presentes a «organizarse» y «movilizarse».

«Tenemos que evitar que este proceso destructivo siga avanzando», abundó, calificando el complejo eléctrico local de «cadáver«. «Entiendo que habléis de salvar las chimeneas, el patrimonio, la memoria… Pero la central como tal ya está muerta», sentenció.

Impulso de la industria

El secretario general del grupo parlamentario de Vox defendió que esta situación solo se podrá revertir de la mano de su partido. «Allí donde había una térmica, levantaremos otra. Allí donde había una nuclear, construiremos otra. Tienen que volver los procesos industriales a España. Nos están reemplazando y tenemos que resistirnos», invitó «con fe ciega en la victoria».

Meizoso, por su parte, que habló de la «sinrazón» que supuso para la localidad el cierre de la térmica «por cuestiones políticas» y «no de rentabilidad», hizo un repaso sobre los últimos pasos dados por la plataforma para tratar de salvar la chimenea o el parque de carbones, elementos patrimoniales que tildó de «únicos».

Y cerró su intervención poniendo sobre la mesa «un gran problema que se puede extender a todo el país». «Hoy nos toca a nosotros, mañana les tocará a otros. En esta guerra no mataron a nadie, pero los muchachos de As Pontes van a ir a trabajar fuera. Y cuando los jubilados que todavía están cobrando unas pensiones dignas no las tengan, sus hijos volverán otra vez a los años 50″, argumentó.

EL PROGRESO