Endesa ha ejecutado a la una del mediodía el último hito del proceso de desmantelamiento de la central térmica de carbón Compostilla II (Cubillos del Sil), un icono de la generación eléctrica en España. No no obstante, las cosas no han salido según lo previsto, ya que la base de la chimenea de los grupos cuatro y cinco quedó en pie, a expensas de saber qué sucederá ahora.
Hace más de un mes que la plantilla que está trabajando en el desmantelamiento empezaron a preparar el terreno para ejecutar el acto de hoy.
A la demolición de las dos chimeneas -una perteneciente a los grupos 1, 2 y 3 y otra a los grupos 4 y 5- se ha unido la voladura de la nave de tolvas de alimentación de carbón, perteneciente también a los grupos 4 y 5.
En la operación, que se ha realizado de forma simultánea, se han empleado un total de 1.074 kilos de explosivos que han permitido la demolición de estas estructuras con un peso aproximado de 44.000 toneladas, de las cuales se va a revalorizar alrededor del 95%, según la información facilitada por Endesa.
La chimenea de los Grupos 1, 2 y 3 medía 290 metros, como un rascacielos de más de 70 plantas, y contaba con una base de 26,6 metros de diámetro, que se iba estrechando hasta alcanzar los 11,10 metros en la cima. La segunda chimenea, la de los Grupos 4 y 5, medía 270 metros con una base de 22,15 metros de diámetro en la parte inferior y 10,10 metros en la superior.
En cada una de las chimeneas se ha llevado a cabo el debilitamiento del fuste para que se plegara a la mitad y cayera hacia la zona deseada de forma controlada doblándose sobre sí misma.
Por su parte, la nave de tolvas, cuyo peculiar edificio en el que se almacenaban los depósitos donde llegaba el carbón y se dosificaba para el funcionamiento de la central, tenía una altura de 59 metros, un ancho de 30, y 170 metros de largo. Su forma ha supuesto un desafío técnico para los ingenieros de demolición que han llevado a cabo la demolición provocando su vuelco.
Con el fin de minimizar el polvo ocasionado con la demolición se han instalado pantallas de protección y se han colocado cañones nebulizadores y aspersores de riego. Asimismo, y con el fin de llevar a cabo una monitorización de la voladura, se han utilizado sismógrafos que han medido en todo momento las ondas.
Por todo ello se ha activado un radio de seguridad en todo el entorno, limitando accesos y restringiendo la circulación de la mano del Ayuntamiento de Cubillos del Sil y de las Fuerzas de Seguridad.
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Otro pedacito de herencia y patrimonio industrial que pasa al olvido en un país que no cuida, no aprecia y no respeta ni su ingeniería ni su historia. De verdadera pena.
Tengamos en cuenta que existía un grupo de ciudadanos del Bierzo que solicitaba la preservación de estas chimeneas y no han tenido éxito.
Sabón, Meirama, Andorra, Lada, Velilla, Carboneras, Compostilla… ¿As Pontes?
Las barbas del vecino.