Si, con el silencio de todos, sindicatos, partidos y la propia Xunta de Galicia se cerró aquí una central en proceso de modernización que producía 1400 megavatios hora, es decir, la energía que consume toda Galicia. Una infraestructura además única y extraordinaria en nuestra comunidad.

 Y se cerró no por razones económicas sino para -según se dice- salvar el planeta.

Mientras tanto, en el mundo se siguen construyendo masivamente centrales térmicas. En China más de sesenta similares a las de As Pontes-casi dos a la semana- durante el año 2024.

No solo no se salva clima alguno cerrando centrales aquí y en toda España, sino que estamos nosotros mismos destruyendo nuestra base industrial y nuestra competitividad.

Desde el primer día lo único que si se hizo en As Pontes fue salir todos   -más bien llevarnos a todos – tras una pancarta pidiendo algo fácil a priori de conceder pero que nadie sabía lo que iba a significar finalmente: la transición justa.

 Y también por supuesto marear hasta la saciedad al colectivo de camioneros con unas movilizaciones y encierros que no fueron más que una farsa.

Pero lo que fue y sigue siendo aquí el colmo es el hecho de que, conocido que técnicamente es perfectamente viable que las calderas de la central de As Pontes funcionen con lodos de depuradoras urbanas y de lácteas, se obedeció ciegamente y sin rechistar a la ministra   Teresa Ribera abandonando el proyecto.

 Tampoco el ayuntamiento, los partidos, los sindicatos o la Xunta alzaron la voz ante tal antisocial atropello.

Y para colmo, mientras nadie recogía firmas para que la central no cerrase o funcionase con lodos, el alcalde lo hacía -y unos irresponsables comensalistas le firmaban- para tirar apresuradamente la Chimenea. Algo lamentable que tan solo un grupo de vecinos- unidos por un sentimiento común- lograron evitar. Nadie sin embargo dijo nunca lo que estaba en el fondo de esta apresurada voluntad demoledora y es que esas instalaciones pagan al ayuntamiento de As Pontes   5,4 millones de euros al año por IBI (BOP 4 de septiembre 2024). 

Todo este despropósito se produce además enmarcado en la más absoluta de las contradicciones cuando es sabido lo que hace Enel con alguna de sus centrales -como la de Porto Tolle en Rovigo-Veneto- que es conservar una chimenea de hormigón de 250 metros acondicionado la zona como conjunto residencial. O también que el mismo ayuntamiento de As Pontes, que parecía estar muy preocupado por un inexistente gasto de mantenimiento de la Chimenea, se haya quedado sin contraprestación alguna con el Canal 4 o comprado-300.000 euros- una rotopala que solo pintarla va a costar más de millón y medio de euros. Todas mentiras y más mentiras.  

Está claro pues que la situación es tan sangrante que, abandonados, humillados y ante el silencio de todos, algo tiene que cambiar en As Pontes.