El Poboado das Veigas, en As Pontes, es mucho más que un conjunto de viviendas; es una reliquia histórica que encapsula los ideales y las estrategias del paternalismo industrial bajo el régimen franquista. Construido entre 1946 y 1962 por la Empresa Nacional Calvo Sotelo (Encaso), nació como un “microcosmos” social y físico, minuciosamente diseñado para asegurar la lealtad y el control de su fuerza laboral en un momento crucial de la industrialización española.
La historia de este gran barrio pontés –que recuperará en mayo sus fiestas patronales gracias al impulso de cuatro vecinos– está ampliamente recogida en la publicación “O poboado industrial das Veigas nas Pontes de García Rodríguez (1945-1972)”; un proyecto impulsado por la Asociacion de Estudos Históricos e Sociais Hume, sufragado por el Concello y publicado por la Diputación de A Coruña en 2023. Ese mismo año el Consistorio inauguró también el Centro de Interpretación A Mina –en colaboración también con la citada entidad–, en el que se repasa la historia industrial de la localidad pontesa.
Origen
Tal y como recogen los expertos en el libro –el historiador Manuel Souto y los doctores en Arquitectura Silvia Blanco y Toni García–, el origen del poblado se remonta a la decisión del régimen de aprovechar los recursos propios para eludir la dependencia exterior. El descubrimiento de lignito en la cuenca de As Pontes en 1790 marcó la historia del municipio, pero fue la llegada de Encaso –creada al amparo del Instituto Nacional de Industria (INI)– en la década de los cuarenta del siglo pasado lo que selló su devenir. As Pontes se convirtió en uno de los cuatro grandes complejos industriales del Plan Nacional, acogiendo una central termoeléctrica, una fábrica de fertilizantes y la explotación de la mina.
El crecimiento exponencial de “traballadores locais e foráneos” generó un problema inmediato de alojamiento y la edificación del Poboado das Veigas se convirtió en una medida necesaria. El proyecto inicial de 150 viviendas tuvo que ser modificado para alcanzar la cifra final de 230, aunque tal y como se recoge en la publicación, este número siempre fue inferior al número de trabajadores.
Jerarquía
La disposición y la tipología de las viviendas en el poblado no era aleatoria, sino una muestra del escalafón laboral en la empresa. Los arquitectos Javier García Lomas y Mata y José Blasco Robles diseñaron un espacio con una “intención social exemplarizante da empresa, cargada de compoñentes propagandísticos”. En este sentido, los expertos explican que “existía unha vontade de construír un referente en materia de atencións sociais e un novo modelo vital e de relacións laborais”.
La edificación del poblado se llevó a cabo en cuatro fases, dando como resultado un sistema jerárquico de las viviendas. Así, encontramos las de primera categoría, correspondientes a los ingenieros. En ellas predomina el sistema unifamiliar aislado, con la intención de “privilexiar ao seu ocupante que desempeña postos dirixentes na Empresa”.
En la zona de empleados, se encuentran los hogares de segunda y tercera categoría, con unas dimensiones mucho más pequeñas –de entre 212 metros cuadrados y los 280 de las anteriormente mencionadas a una horquilla de 110-216–.
Mientras, los hogares de los obreros se catalagoban como de cuarta y quinta categoría, organizados en una sola planta, con superficies que oscilan entre los 60 y los 100 m2. “A asignación a un traballador viña determinado pola condición de estabilidade do empregado, xa que os eventuais ou contratados para a montaxe das instalacións industriais non tiñan ese beneficio social”, recogen en su estudio los expertos. A preguntas de este Diario, Silvia Blanco explica que “este modelo reproduce una especie de microciudad: los trabajadores menos cualificados vivían en casas más modestas, mientras que los puestos mejor pagados (ingenieros o supervisores) tenían viviendas más amplias, mejor posicionadas dentro del poblado”.
Este amplio catálogo sobre el barrio pontés ofrece también, gracias a las fotografías de Manolo Vila, una visión sociodemográfica y costumbrista del poblado. “Con tan só 14 anos, comezou a traballar como aprendiz na empresa nacional Calvo Sotelo e posteriormente en Endesa e, sen pretendelo, converteuse en testemuña da realidade, do impacto económico, social e cultural da chegada da industrialización das Pontes”, expone la concejala Lorena Tenreiro en las páginas de la publicación. El vicepresidente de HUME, Manuel Souto, remarca que el catálogo sirve, además, como homenaje a este retratista no profesional. “Nos dimos cuenta de que era un gran fotógrafo. Algunas instantáneas, algunos picados…son realmente buenos. Hay que tener en cuenta que era ensayador químico en la Calvo Sotelo”, incide.
Paternalismo
En ella se recoge el paternalismo que Encaso desplegó a través de una amplia red de servicios, que hacía a sus residentes sentirse privilegiados. En este sentido, el vicepresidente de HUME, Manuel Souto, relata que “La gente que vivía allí disfrutaba de todos los servicios que podía necesitar una familia: las alimenticias, con el economato; las espirituales con la iglesia; las sanitarias con el hospitalillo; el ocio y la cultura con el club de empresa Lar; las educativas con el colegio; las deportivas con el campo de fútbol y la piscina…”, relata el historiador.
A este respecto, la arquitecta añade que “los servicios comunitarios tenían una función de control social. No solamente respondían a necesidades prácticas, sino que era parte del proyecto paternalista: al proporcionar la empresa todas estas prestaciones, tenía un control muy fuerte sobre la vida social de los trabajadores”, expone la experta.
Proyectos de futuro
La Fundación Ciudad de la Energía (Ciuden), adscrita al Instituto para la Transición Justa (ITJ) del Gobierno central, anunció recientemente –concretamente, el pasado 4 de noviembre– la creación de la Red de Destinos Turísticos del Carbón, un proyecto nacional en el que estará presente As Pontes diseñado para reconvertir el patrimonio minero en un activo turístico sostenible. Detro de esta iniciativa podría encajar un proyecto en el que trabaja HUME. Se trata, tal y como explica su vicepresidente, de una señalética específica para el Poboado das Veigas.
“El objetivo es que se puedan llevar a cabo visitas guiadas y que en ellas se disponga de unos paneles identificativos en determinadas zonas. Con ellos se podría ir viendo cuál era la tipología de las viviendas, quién habitaba en ellas, etc.”, expone el historiador.
Diario de Ferrol
Deja tu comentario