El pleno extraordinario celebrado el pasado día 30 de abril, convocado a iniciativa del BNG para abordar la situación de la Residencia de Mayores de As Pontes, dejó patente no solo la tensión política existente en torno a este asunto, sino también las contradicciones y silencios incómodos de algunos grupos municipales.
El debate estuvo marcado desde el inicio por las críticas del BNG al retraso en la convocatoria del pleno, solicitada ya a principios del mes de marzo y celebrada finalmente en mayo únicamente por imperativo legal. A ello se sumó la denuncia del oscurantismo con el que el gobierno municipal está gestionando un tema de tanta trascendencia social. Resultaba especialmente grave para este grupo político que incluso la propia concejala de Servicios Sociales reconociese desconocer información relevante hasta que esta trascendió a través de los medios de comunicación, una situación difícilmente justificable en cualquier gobierno que pretenda actuar con transparencia y coordinación interna.
Sin embargo, el momento más revelador de la sesión llegó durante la intervención del alcalde, cuando este reprochó abiertamente a la representante del Partido Popular la falta de legitimidad de su formación para exigir explicaciones sobre la residencia. El alcalde recordó que el Partido Popular se había opuesto y se oponía en la Diputación de La Coruña a la construcción en As Pontes de cualquier tipo de residencia financiada con fondos de la propia Diputación, una posición política que ahora contrasta con el discurso exigente que intenta mantener la formación popular local.
La respuesta del Partido Popular fue, sencillamente, el silencio. Ni argumentos, ni aclaraciones, ni desmentidos. La edila popular y su mudo acompañante optaron por evitar cualquier respuesta ante una acusación de enorme calado político. Un gesto serio y una actitud muda bastaron para evidenciar la incomodidad de quien sabe que los hechos pesan más que cualquier discurso improvisado.
Cuando se trata de un asunto tan sensible como el futuro de la atención a las personas mayores de As Pontes, callar ante las contradicciones propias -como fue la destrucción del Parque de Carbones por la Xunta de Galicia-puede interpretarse también como una forma de asumirlas.
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