Cuando algunos pensaban que ya lo habían visto todo con el famoso Gallinero Solidario, la parroquia de As Pontes ha decidido que la innovación no tiene límites. Porque si las grandes empresas diversifican, ¿por qué no iba a hacerlo también la Iglesia? Del huevo… al churrasco.

Junto al río Eume, a escasos metros del templo parroquial, una nueva construcción de ladrillo macizo, de más de tres metros de altura, se ha convertido en la gran atracción turística del casco antiguo. En As Pontes, estos días, la excursión consiste en acercarse a contemplar la ya bautizada por los vecinos como la Barbacoa Solidaria.

Según la información de los servicios técnicos municipales, no constaría en el Ayuntamiento solicitud de licencia para la obra ni tampoco autorización de los organismos competentes en materia de aguas o patrimonio como Aguas de Galicia y la Conselleria de Cultura al encontrarse a orillas del rio Eume y en pleno casco histórico. Quizá la explicación sea mucho más sencilla: cuando la inspiración es divina, los trámites administrativos parecen un simple detalle terrenal al que el ayuntamiento no parece prestar atención.

Cuestión bien distinta a la de las sillas en la Plaza del Carmen y el hostelero “sin escrúpulos”

Los vecinos, siempre bien informados   cuando toca comentar la actualidad, aseguran que el objetivo sería ofrecer un churrasco gratuito cada fin de semana a las personas más necesitadas, financiado con los recursos obtenidos en los distintos petitorios de la parroquia. Si el rumor acaba siendo cierto, habrá que reconocer que el concepto de «alimentar al prójimo» adquiere una dimensión mucho más gastronómica.

Mientras tanto, las visitas no cesan. Unos acuden movidos por la curiosidad, otros por la monumental arquitectura y algunos, no vamos a engañarnos, por si ya se están encendiendo las brasas.

Se desconoce cual será el próximo proyecto. Después del gallinero y la barbacoa, el siguiente paso lógico podría ser un horno de leña solidario para empanadas y pan , una pulpeira parroquial o, puestos a soñar, una estrella Michelin celestial que compita con el restaurante Tras da Ponte a punto de inaugurarse.

Porque si algo ha demostrado esta parroquia es que, cuando se trata de sorprender, siempre hay sitio para una iniciativa más del cura párroco Juan Pablo Alonso, aunque luego el sitio tenga que explicarse en algún despacho.

Quien sabe si ante un juez