Continúa la demolición del Parque de Carbones   Nadie sabe —o nadie quiere decir— qué fue de quienes prometieron y no cumplieron; de quienes, pudiendo evitarlo, eligieron la inacción o la complicidad. Y mientras tanto, en As Pontes, la herida se abre más honda, con vocación de quedarse, de doler durante generaciones.

La Xunta gobernada por el Partido Popular ejerce la barbarie con una frialdad estaliniana que asombra: destruye y, al mismo tiempo, se justifica con las palabras huecas de los “pumpidos” de siempre. Se consuma así la desaparición del segundo mayor espacio diáfano del mundo, mientras desde el ámbito local el alcalde ensaya equilibrios imposibles, auténticos ejercicios de contorsionismo político para salvar una dignidad perdida.

Quedan en pie algunos arcos, testigos mudos de lo que fue y de lo que pudo ser. Cada mañana parecen interpelarnos, reclamando la iniciativa que no llegó a tiempo. Y aunque hubo quienes luchamos, quienes hicimos cuanto estuvo en nuestra mano, no fue suficiente para detener la maquinaria del olvido.  El comentario triste se repite de día en dia: tiraron otro.

La historia no será benévola. En sus páginas quedarán señalados los inconscientes, los ignorantes, los empresarios y asociaciones comensales y también los traidores. Porque lo que se pierde aquí no es solo un espacio físico: es identidad, es patrimonio cultural, es un activo económico de máxima envergadura y es dignidad colectiva.

La herida permanecerá, pero también la voluntad de justicia. No habrá resignación ni silencio. Se hará todo lo posible para que no haya impunidad, para que los responsables respondan —política, social y, si cabe, judicialmente— por esta barbarie cometida contra As Pontes.

Abril del 2026 ,el Parque de Carbones agoniza.