El Gobierno acelera su hoja de ruta para el desmantelamiento de las centrales nucleares en España a pesar del debate abierto en los últimos tiempos sobre su continuidad y la postura de las empresas propietarias de continuar con su vida útil. La primera afectada es la planta de Almaraz (Cáceres) y sus dos reactores, que cerrarán si nada lo impide en 2027 y 2028, respectivamente.

El proceso del desmantelamiento ha comenzado este martes con el acuerdo del Consejo de Ministros de autorizar a Enresa -la sociedad pública encargada de gestionar los residuos radiactivos y del desmantelamiento de los reactores españoles- «la contratación del servicio de ingeniería para el desmantelamiento de la central nuclear de Almaraz». Se trata de una orden imprescindible para cumplir el Plan General de Residuos Radiactivos y en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima, donde se recoge el calendario de cierre progresivo de las instalaciones nucleares, firmado en 2019 entre la propia Enresa y las empresas propietarias de las centrales.

En concreto, la cantidad aprobada hoy es de 23,7 millones de euros, IVA excluido, que corresponde al importe máximo de un contrato que incluye la elaboración de la documentación y herramientas de gestión del proyecto, la preparación de estudios iniciales e ingeniería de diseño, la preparación de especificaciones técnicas y proyectos de obra, y la elaboración de documentación para la autorización de desmantelamiento.

Enresa ya anunció en junio del año pasado que iba a contratar estos servicios, pero ha congelado su aprobación necesaria por el Consejo de Ministros durante diez meses y hasta este martes, donde oficialmente ha comenzado la cuenta atrás y que terminará con la última planta en 2035 con el ‘apagón’ de Trillo.

No obstante, las empresas propietarias de Almaraz se han mostrado dispuestas a ampliar la vida útil de la central más allá de lo previsto, siempre que se den las condiciones propicias para ello, al menos durante tres años más, como adelanto EL MUNDO. Así, Iberdrola, Endesa y Naturgy, que participan en CNAT (Centrales Nucleares Almaraz-Trillo), sociedad propietaria de ambas centrales, tienen previsto celebrar el próximo mes de mayo una junta de socios para abordar una solución de futuro para dichas plantas.

El delegado del Gobierno en Extremadura, José Luis Quintana, ha señalado hoy que el Ejecutivo central «tiene la obligación de llevarlo hacia adelante» -en referencia a la autorización del Consejo de Ministros a Enresa para el inicio del desmantelamiento de la central- en tanto en cuanto «no han mostrado todavía ninguna intención» de solicitar su prórroga.

Así, Quintana ha defendido que el Gobierno «no podía quedarse parado», motivo por el que ha presentado la licitación para diseñar los trabajos de desmontaje de esta central nuclear, porque en caso contrario «podría haber una responsabilidad patrimonial de las empresas que podrían reclamar al Gobierno».

Fuentes del sector han respondido a Quintana que la energía nuclear «sigue siendo barata, pero ha dejado de ser rentable por la elevadísima carga impositiva que soporta».

Por su parte, la portavoz de la Junta de Extremadura, Victoria Bazaga, ha lamentado que el Gobierno siga adelante con su plan de desmantelamiento: «Lo que nos gustaría es que el Consejo de Ministros aprobara una nueva renovación y prórroga de esta central nuclear de Almaraz. En Extremadura no merecemos desmantelamientos, lo que merecemos son oportunidades», ha señalado.

Fernando Sánchez, presidente de la plataforma ‘Sí a Almaraz, Sí al Futuro’, también salió al paso de las declaraciones del delegado del Gobierno al señalar que «algunos lo que quieren es que cierre la primera industria de Extremadura sin que haya ni siquiera una negociación». En este sentido, ha añadido que «nuestra plataforma es partidaria de que exista diálogo entre las partes antes de llevar a cabo esta decisión que afecta a miles de empleos y para que no se tome una decisión errónea en estos tiempos en los que la soberanía energética es de importancia primordial».

VUELTA A LA ACTIVIDAD

Precisamente, la unidad II de la central nuclear de Almaraz retomará entre esta noche y las primeras horas de la madrugada del miércoles su actividad para producción energética tras una semana de paralización como consecuencia de «la inviabilidad económica generada por la alta fiscalidad de las nucleares, la baja demanda eléctrica de estos días atrás y la elevada generación de renovables», según argumentaron fuentes de la propia central el pasado martes.