As Pontes — En un acto celebrado el pasado 3 de febrero en la Casa Dopeso, el diputado de Vox José María Figaredo lanzó una durísima advertencia sobre la situación que atraviesa el municipio, al que describió como sumido en un “momento histórico y dramático” mientras —según sus palabras— asiste “anestesiado, entre promesas vacías”, a su propia destrucción social, económica y patrimonial.

Figaredo calificó el proceso que vive la localidad como una “destrucción bíblica”, responsabilizando en primer lugar a las políticas “irracionales y corruptas” del PSOE y, en segundo término, a la Xunta de Galicia, a la que acusó de contemplar “impasible” el desmantelamiento del tejido industrial y económico gallego.

El diputado denunció no solo la pérdida de actividad productiva y empleo, sino también lo que definió como una “salvaje demolición” de infraestructuras industriales únicas, a las que consideró auténticos hitos tecnológicos y parte esencial de la memoria energética de Galicia y de España. A su juicio, la desaparición de estas instalaciones supone un golpe irreparable al patrimonio cultural e industrial del país.

Durante su intervención, Figaredo aseguró que la voluntad política de Vox será la de revertir esta situación allí donde se haya producido lo que denominó una “destrucción fanática de la industria”, apostando por reinstalar las mismas actividades industriales o, en su defecto, otras similares que devuelvan empleo y dinamismo económico a las comarcas afectadas.

En el momento más contundente de su discurso, el diputado comparó la pérdida del patrimonio industrial de As Pontes con la devastación perpetrada por los talibanes en Palmira y Bamiyan, una analogía que elevó aún más el tono de su denuncia y que no dejó indiferente a los asistentes.

Las declaraciones abren un nuevo frente político en torno al futuro industrial de As Pontes, convertida ya en símbolo del debate sobre la transición energética, el empleo y la conservación del patrimonio industrial en Galicia.