La polémica por la ubicación del crematorio de cadáveres humanos de la calle Hermanos Tojeiro da este jueves un paso decisivo. Vecinos de la zona han presentado formalmente ante el Ayuntamiento de As Pontes de García Rodríguez una solicitud de clausura y traslado de la instalación, al considerar que su ubicación en pleno casco urbano vulnera a partir de este mes de febrero la normativa vigente y afecta a la calidad de vida del entorno.

La petición, registrada esta misma mañana, reclama el cese de la actividad del crematorio gestionado por la empresa San Roquiño, que ha funcionado durante los dos últimos años en la calle Hermanos Tojeiro. Los vecinos sostienen que la instalación debe abandonar su actual emplazamiento para cumplir con la normativa autonómica que regula este tipo de infraestructuras.

El escrito se apoya en el Decreto 129/2023 de sanidad mortuoria de Galicia, que establece en su disposición transitoria primera y en el art.28 que los crematorios deben situarse a una distancia mínima de 200 metros del suelo urbano. Según los promotores de la iniciativa, el actual horno crematorio no respeta esa distancia, por lo que solicitan al consistorio que adopte las medidas necesarias para garantizar el cumplimiento de la ley.

Actividad “molesta” según la jurisprudencia

La solicitud presentada incluye además referencias a distintas sentencias judiciales que califican la actividad de cremación de cadáveres humanos como una actividad potencialmente molesta, lo que justifica su alejamiento de zonas residenciales.

Los vecinos argumentan que este tipo de instalaciones generan emisiones, olores y molestias, que ya han suido probadas técnicamente en el informe preceptivo solicitado por el ayuntamiento el año pasado además de un impacto psicológico y social en el entorno inmediato, factores que, aseguran, deberían haberse tenido  en cuenta a la hora de decidir su ubicación.

Durante los dos años de funcionamiento de la instalación permitidos por la ley , residentes de la zona han manifestado preocupación por la presencia de una infraestructura funeraria de estas características en pleno tejido urbano, señalando que su emplazamiento resulta incompatible con un entorno residencial consolidado.

Propuesta: trasladarlo al cementerio municipal

La petición vecinal no plantea la eliminación del servicio, sino su reubicación en un lugar más adecuado. En el documento presentado se propone trasladar el crematorio al Cementerio de Alimpadoiros, un espacio ya destinado a servicios funerarios y que, a juicio de los firmantes, cumpliría con los requisitos urbanísticos y sanitarios exigidos.

Con esta iniciativa, los vecinos buscan que el Ayuntamiento garantice el cumplimiento de la legalidad y devuelva la calidad ambiental y residencial a la zona hoy sometida a los restos de la cremación de cadáveres humanos en forma de polvos contaminantes que se depositan en ropa y vegetales del área.

Ahora será el gobierno local quien deba analizar la solicitud y determinar si procede la únicamente la clausura y abandono legal de esa actividad en el casco urbano o es posible el traslado de la instalación a Alimpadoiros, una decisión que de no responder a la demanda vecinal podría abrir un nuevo frente urbanístico y social en el municipio con consecuencias judiciales imprevisibles.