Lo que en su día se presentó con entusiasmo como un proyecto de Huertos Urbanos, pensado para cultivar lechugas, tomates especialmente para corporativos y sindicalistas prejubilados, ha evolucionado cinco años después hacia una propuesta bastante más… ecuestre. Donde antes se soñaba con calabacines, ahora pastan yeguas.

Efectivamente, el consistorio ha inaugurado, sin demasiada fanfarria, pero con notable sorpresa, su propia cuadra hípica municipal. Tres yeguas de color bayo, además en avanzado estado de gestación —porque si algo caracteriza a la gestión pública es pensar en el futuro— ya ocupan el recinto, con previsión de duplicar la plantilla en breve.

El misterio, sin embargo, rodea el propósito último de esta iniciativa. Fuentes no oficiales, y rumores de Caseta del Parque apuntan a diversas teorías. La más extendida sugiere que una parte de los equinos se destinará a engrandecer la presencia institucional en actos festivos, permitiendo al alcalde y concejales hacer entradas triunfales en procesiones y eventos.

La otra hipótesis, quizá más inquietante teniendo en cuenta la psicología de nuestros agentes, plantea la incorporación de estos nobles animales a la Policía Local, transformando las tradicionales patrullas a pie en sofisticadas unidades tipo quinto de caballería montada. Se abre así la posibilidad de sanciones con trote ligero, persecuciones a ritmo de galope y multas que, por primera vez, posibilitarían la identificación del conductor.

Lo que está claro es que en As Pontes la innovación no se detiene. Solo cambia de especie.