Son dos caras conocidas de la hostelería de As PontesTino Fernández regentó durante años O Marbella, el bar familiar, hasta que cerró sus puertas. Y Omar Veiga trabajó allí de camarero. Después dio el salto y cogió las riendas del bar Jardín un año, donde Tino lo acompañó en la barra. «Cambiamos os papeis», dicen entre bromas, ahora como socios de O Martino, un bar móvil que bajo la unión de sus nombres no deja de rodar por fiestas y eventos.

«A min o bar facíaseme moito para conciliar e Tino andaba dándolle voltas a volver abrir ou non O Marbella e Eugenia —su madre y un icono de la hostelería de la localidad— deunos a idea: ‘Hai que poñerlle rodas ao bar’, dixo. E así fixemos», relata Omar.

La casualidad hizo que alguien les hablase de un antiguo remolque de un vecino de Burgás, en Xermade, que quería venderlo. Y decidieron apostar por llevar el bar a las fiestas y no hacer la fiesta en el bar.

«Ensináronme fotos. Tiña 23 anos. Xa era bar, pero levaba anos parado. Só tiña unha neveira, non tiña tirador, nin equipo de música… E decidimos darlle unha volta», dice Omar, que aunque reconoce que fue una inversión «importante» mira al futuro con optimismo. «Está tendo unha acollida brutal. Á xente gústalle moito. É moi innovador«, dice este hostelero sobre ruedas.

Se estrenaron en el lugar de origen de su bar móvil, en las fiestas de la parroquia xermadesa de Burgás, y ya se dejaron ver en la Romaxe Artesá de Muras o en un maratón en As Pontes. Este fin de semana se presentan ya a lo grande en la localidad, en las fiestas de Gondré, y ya tienen el calendario de fines de semana de julio y agosto prácticamente lleno con citas programadas en As Pontes, Xermade, As Somozas o Muras. Aunque la intención es seguir sumando y rodando con su bar.

El bar se traslada entero con todos los servicios

«Aos dous gústanos moito a hostelería. E o dos toldos é un sector que estaba moi anticuado, todo moi vello, coas barras de madeira… Queriamos facer unha revolución«, dice, mientras hace un tour por ese bar al que no le falta detalle: lavavajillas, lavaderos, grifos de cerveza, cafetera —»un plus porque nos toldos non hai e é algo que a xente bota en falta»— o servilleteros.

«Temos luz de discoteca calefacción, servimos tapas, como nun bar normal, e levamos taburetes terraza. Ás veces chegan as familias con señores maiores e non teñen nin onde sentarse e teñen que marchar porque non lles poden as pernas», resalta Omar.

Pero todo el despliegue también tiene su coste a mayores. «Temos camión, furgoneta, coches… Ao final cada festa é un pequeno investimento para desprazar todo», dice. Y a él y a Tino se suman hasta cinco camareros más dependiendo del evento.

EL PROGRESO