El anuncio del inicio de las obras de pintado de la rotopala y del acondicionamiento de su entorno como parque público en Toxo Verde vuelve a poner sobre la mesa una cuestión clave para As Pontes: la insuficiencia de los fondos de Transición Justa en relación con la magnitud del impacto sufrido tras el cierre de la central térmica.
La actuación, que se desarrollará a lo largo del mes de enero y cuenta con un presupuesto de 1.553.053 euros, financiados por el Gobierno a través de dichos fondos, se presenta como una intervención simbólica y de mejora paisajística en el borde del Lago. Sin embargo, resulta difícil no percibir una profunda desproporción entre la inversión anunciada y las necesidades reales de un municipio que ha soportado durante décadas el peso ambiental, social y económico de la producción energética.
La rotopala es, sin duda, un elemento emblemático del pasado industrial de As Pontes y su puesta en valor puede tener un interés patrimonial y turístico. No obstante, limitar el uso de los fondos de Transición Justa a actuaciones estéticas o de alcance localista evidencia una falta de ambición política y estratégica. Estos fondos nacieron con el objetivo de compensar territorios gravemente afectados por procesos de descarbonización, impulsando alternativas económicas sólidas, empleo estable y proyectos transformadores. En este contexto, el pintado de una estructura industrial y la creación de un parque público resultan claramente insuficientes.
Más aún cuando el importe destinado apenas representa una fracción mínima de los recursos que deberían haberse movilizado para promover una verdadera reconversión económica, diversificación productiva o recuperación integral del patrimonio industrial y del suelo afectado por la minería. Hubiese sido mucho mas útil en este sentido el financiar los proyectos de reutilización de la Chimenea y muy especialmente el Parque de Carbones que podrían convertirse en activos económicos de importancia comarcal.
La participación de empresas locales es positiva, pero no puede ocultar que el proyecto carece de un impacto estructural a medio y largo plazo.
As Pontes no necesita únicamente gestos simbólicos ni proyectos aislados; necesita inversiones de calado que estén a la altura del sacrificio histórico realizado por el territorio. La Transición Justa no puede quedarse en un lavado de cara del paisaje industrial, sino que debe traducirse en oportunidades reales de futuro.
Todo lo demás corre el riesgo de ser percibido como un parche insuficiente y, en última instancia, como una oportunidad perdida.
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