El crematorio de cadáveres humanos de la empresa San Roquiño, ubicado en la calle Hermanos Tojeiro de As Pontes, será clausurado en febrero de 2026 en cumplimiento de lo dispuesto en el Decreto 129/2023, de 31 de agosto, de la Consellería de Sanidad de la Xunta de Galicia.

Durante este mes de septiembre, la empresa presentó en el Ayuntamiento el estudio de dispersión de contaminantes exigido por la normativa, en el que se constata el impacto de las emisiones del horno crematorio sobre una amplia franja del núcleo urbano. La zona afectada abarca desde el propio emplazamiento hasta el Riego del Molino por el oeste, la avenida de La Coruña por el norte y la calle Chamoselo por el este, siendo el barrio de A Vila el más castigado por efecto de los vientos dominantes.

Aunque el informe asegura que los niveles de contaminación se ajustan a los parámetros legales actuales, el propio decreto establece -Disposición Transitoria Primera  ap.2 -que estas instalaciones no pueden mantenerse en pleno casco urbano y deben situarse, al menos, a 200 metros de distancia de las viviendas. Por ello, el crematorio deberá cesar su actividad en su localización actual dentro de un plazo máximo de dos años desde su puesta en marcha, lo que obliga a su cierre definitivo en febrero del 2026.

La noticia ha sido recibida con satisfacción por parte del vecindario, que durante estos dos años ha manifestado su preocupación por los riesgos sanitarios asociados a la exposición continuada a contaminantes en una zona densamente poblada. Para reforzar esta garantía, los residentes afectados presentarán en el primer trimestre de 2025 una solicitud formal ante el Ayuntamiento para que se haga efectiva la clausura en la fecha prevista y se asegure el traslado de la instalación fuera del núcleo urbano.

De este modo, la aplicación de la normativa vigente permitirá no solo el cumplimiento legal, sino también una mejora en la salubridad y la calidad de vida en el centro de As Pontes.