Hace dos años, en el verano de 2024, la noticia me hubiese sorprendido y agradado. La Comisión de Cultura del Congreso habría aprobado el pasado 27 de mayo una declaración de apoyo a la protección de la Chimenea de As Pontes, instando al pleno de los diputados a que la ratificara.

Hay gente, incluso en sectores que por su experiencia deberían tener una cierta capacidad crítica, que lo celebran como un gran acontecimiento y, por supuesto, gente también que, consciente de que el pescado no es fresco, pretende convertir un acto que huele a podrido desde lejos en un activo político para sus particulares fobias y fanatismos.

Pero no cuela, porque la realidad es que, a estas alturas, la Chimenea de As Pontes tiene todos los informes favorables para su definitiva protección y la Xunta tan solo espera el momento político más apropiado para ratificarlo públicamente. Eso es así y cualquiera medianamente enterado lo sabe. También algunos politiquillos de regional preferente locales que pretenden hacer un éxito de esta pantomima.

Hace dos años, a finales de julio de 2024, cuando la Xunta dejó morir el expediente, la Chimenea estaba a punto de ser demolida y un grupo heterogéneo de vecinos decidimos defenderla de forma colectiva, obteniendo el apoyo durante el mes de septiembre de más de dos mil ponteses en apenas dos semanas. Hasta ese momento, el alcalde Valentín González Formoso había conseguido un informe de los pumpidos de la Diputación de La Coruña para demolerla y también las firmas de la crema del intelecto pontés para hacerlo con “consenso” y para según parece salvar el suelo industrial y el futuro de As Pontes.

Un pleno extraordinario celebrado al efecto en el Ayuntamiento de As Pontes había ratificado además la demolición de la Chimenea con los votos a favor de los concejales socialistas, la abstención de la representante del Partido Popular y su mudo compañero, y el voto en contra del BNG. Esa era la situación.

De los partidos autonómicos y estatales-salvo el BNG que habiendo colaborado al cierre de la central defendía la preservación del patrimonio industrial- nada se sabía ni nadie esperaba nada.

Pero lo más indignante del caso es que As Pontes, aunque la gente no lo sepa-lo que es ya muy indicativo de su eficacia- tiene una mujer parlamentaria en el Congreso de los Diputados. La misma que nos dejó a todos en ridículo en una intervención recogida en el Diario del Congreso en defensa del gallego, en la que vino a decir que ya los faraones hablaban dos idiomas, egipcio y gallego, pues según ella el gallego se hablaba ya veinte siglos antes de Jesucristo y hasta en la piedra Roseta se mencionaba a Riotorto. Pues bien, esta señora, que fue teniente de alcalde del Ayuntamiento de As Pontes, “La tenienta”, nunca habló en público de la Chimenea, ni participó en reunión alguna conocida al efecto ni nadie le escuchó quejarse por la amarga destrucción del irrepetible Parque de Carbones. Y ahora nos viene con referencia a la Chimenea que “es parte de la identidad colectiva”, “tiene un valor innegable” y exige su conservación y puesta en valor. Con tres cojones.

Me hubiese gustado estar allí y decirle cuatro cosas a la diputada: lo haría con gusto y, por supuesto, votaría en contra. No me gusta participar en lanzadas a moro muerto.

El asunto me recuerda una anécdota familiar. Con mi padre ya muy anciano y debilitado, lo llevamos un día al hospital y, tras quitarse la camisa para auscultarlo , la enfermera, sonriente, le dijo: “Está usted como un roble”. Mi padre, siempre con un acusado sentido del humor, le dijo entonces sonriente: “Acordachete tarde”.

Pues eso, mi tenienta.